Expo ¿qué?

El pasado 3 de abril, muy cerquita del Congreso de los Diputados (a 50 metros), se abría una exposición por parte de la asociación anti-elección “Hazte Oír” bajo el lema “Expo-vida”.

La “exposición” versa sobre “la vida y el aborto” con la que tratan “de acercar a los diputados y al público en general la realidad del desarrollo humano”.

Y es que a nadie se le escapa que, desde antes de que el Partido Popular hiciese acto de presencia en La Moncloa y con más fuerza desde que está ahí junto con el nombramiento de Ruiz-Gallardón como Ministro de (in)Justicia, los grupos anti-elección han estado presionando al Gobierno para hacer poner negro sobre blanco una ley que eliminase la actual y vigente Ley de Derechos Sexuales y Reproductivos e Interrupción Voluntaria del Embarazo bajo el lema de “aborto cero”. Por ello, a quienes en primera instancia va dirigida la exposición -y me guío por lo que ponen en su web (sí, hay que entrar, leer y ver para alucinar)- es a los diputados de la Cámara Baja (¿será que los de la Cámara Alta no existen para Hazte Oír?) y en segunda instancia para el público en general.

No seré yo quien les haga el juego más allá de lo que ya creo que les estoy haciendo con este post y que considero publicidad que no se me va a pagar -sinceramente, les estoy haciendo publicidad no sólo de lo que exponen en ese sitio sino también de su web…), pero tampoco seré yo la única en callar ni la única que, después de haber visto la web de la exposición, no me den ganas de gritarles cuatro cosas. Que aquello de vomitar me produce bajones de tensión y mareos y acaba siendo todo muy escandaloso.

Hagan un ejercicio de contención de estas dos últimas cosas y revisen la web. La estructura de la misma es como la de la presentación del iPhone de Apple. A medida que bajas, te encuentras una “novedad” que produce mayor alucine (que de sorpresas con est@s andamos más que sobrad@s). Y el clímax de éste (si no lo han tenido al principio o a mitad de “visita” como al leer la comparación que hacen con los genocidios mundiales más conocidos o “técnicas de aborto” las cuales son negadas en rotundo por l@s profesionales), se puede encontrar en el de los “efectos secundarios”. A la razón de: “abusos de menores”. Así, tal cual. Tan panchos.

Me gustaría saber si son capaces de entender el simple título que le han puesto a la exposición. “Expo-Vida”. Se dicen y llaman a sí mism@s “provida” pero, y me hago eco de una cuestión que se les lleva planteando desde hace mucho tiempo, ¿dónde están en esos momentos, en esos días, en los que una mayoría de personas nos reunimos en las escaleras de un Ayuntamiento, en la plaza de un Pueblo o en la entrada de algún sitio para gritar SI a la vida de las mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o exparejas; en esos momentos en los que gritamos NO a la violencia machista que sufrimos todos los días y de la que muchas mujeres son presas y víctimas de unos malnacidos que las consideran de su propiedad y siguen repitiendo “si no eres mía no eres de nadie”? ¿Dónde? ¿Esos días no son pro-vida?

Se dicen y se llaman “pro-vida”, pero no pelean porque las y los jóvenes tengan una educación sexual a través de la cual aprendan no sólo a conocer su propio cuerpo sino a respetar el de la persona de enfrente; a tener respuestas ante preguntas que todas y todos nos hemos hecho en materia sexual o sobre enfermedades ETS; a conocer métodos anticonceptivos que se pueden utilizar para no llegar al punto de tener que abortar.

Se dicen y llaman pro-vida, pero ¿dónde están que no pelean ni defienden para que a una mujer en una entrevista de trabajo no se le pregunte si tiene hij@s o si pretende tenerlos o a aquella que esté embarazada no esté pendiente en todo momento y temiendo que le puedan despedir?

¿Provida? No, anti-elección.

Anti-elección porque no quieren dejarnos decidir sobre en qué momento ser madres limitando con sus proclamas y sus chantajes sutiles al ejecutivo y al legislativo para que cambien una ley que está funcionando. Porque no quieren dejarnos decidir cuánta descendencia tener, dejando caer que la propia utilización de un método anticonceptivo es poco más o menos que un homicidio predeterminado. Anti-elección porque chantajean a sus señorías poniendo a tan sólo 50 metros de la Casa de Tod@s una “exposición” en la que cuentan, entre otras barbaridades, mentiras. Porque chantajean a la ciudadanía poniendo a 50 metros un expositor que nos tilda de locas, asesinas y vaya usted a saber qué disparates más que no han sido incluidos ni en la web ni en las paredes de ese sitio.

Pro-vida serían sí defendiesen la necesidad de un educación sexual, de la utilización de anticonceptivos y la libertad de poder decidir el momento de elegir la maternidad.

¿Y si no quiero ser madre? ¿También soy mala mujer?

¿También estaría siendo cada mes “madre de un niño muerto” (como dicen en la web que es toda mujer que tiene un aborto) porque mi cuerpo tiene esa mala costumbre de sangrar cada mes?

Vamos a ver si les queda claro una cosa: la actual y vigente ley de Derechos Sexuales y Reproductivos e Interrupción Voluntaria del embarazo NO OBLIGA a ninguna mujer a abortar. La actual ley GARANTIZA el derechos de toda mujer a poder decidir sobre su maternidad, sobre cuándo, con quién y cuánta descendencia tener con plenas garantías de RESPETO a su decisión.

Soy SOBERANA de MI cuerpo, y nadie tiene derecho a decidir por mí.

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Espada o pared. El Gobierno nos hace elegir.

Al ejecutivo español parece que las múltiples críticas que ha recibido durante estas semanas ante la propuesta de Gallardón para modificar la actual Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo por parte de gobiernos extranjeros, autonómicos propios, grupos sociales, médicos, especiales y feministas (además de varios enanos que han salido en sus propias tripas políticas), les han entrado por un oído y le han salido por otro.

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Si bien parece que las críticas de sus propios son las que más le está pasando factura porque le afecta directamente en su partido, las consecuencias de estas están teniendo un efecto más bien sutil. Les piden consenso -entre ellos y los de su círculo-, voto secreto, particular, etc…, pero directamente no dicen que NO a la reforma. Y digo efecto sutil porque las consecuencias de las críticas están sirviendo para reforzar esa idea interna que tienen de que “quien se salga del redil, cuidado” y no como una llamada de atención estilo “señores, que la modificación de la ley en unos lugares no ha sido solicitada por la ciudadanía y traspasa unas líneas que no se deben pasar”.

Incluso me aventuro a decir que puede que haya alguien que, desde una perspectiva y carácter electoral con vista a las Elecciones Europeas que tendrán lugar el próximo 25 de mayo, piense que sin haber pedido la sociedad este cambio sumado a todos los que ha estado llevando a cabo hasta el momento a nivel nacional junto con las políticas europeas que nos están imponiendo o el hecho de no tener aún un cabeza de lista para y multiplicado por aquellas personas euroescépticas más aquellas que no participen por no creer en ello, va a salir como resultado que todo les salga por el tiro de la culata. En castellano: que no obtengan los resultados que necesitan/desean.

O a lo mejor no.

(Nota: el borrador de este post está escrito horas antes de conocer la portada de El País del domingo 12 de enero de 2014)

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Pero no me voy tan adelante en el tiempo y quedándome en casa.

El hecho de que la Constitución española de 1978 establezca que todas las personas son iguales, debería ser suficiente para que el ejecutivo, sobre todo el titular de Justicia, entendiese que con un cambio en la Leybde Derechos Sexuales y Reproductivos e Interrupción Voluntaria del Embarazo como la que proponen nos ponen -como dice dice Beatriz Gimeno en su artículo “No”– en una posición de menores de edad incapaces de tomar decisiones propias, conscientes de por qué las tomamos y, pero no de las consecuencias que ello conlleva.

Particularmente creo que, además, nos pone en una situación de chantaje emocional al establecer el Informe del Anteproyecto que los únicos penalmente culpables de no cumplir los supuestos establecidos serán las y los especialistas y profesionales del sector sanitario que interrumpan un embarazo. Con ello, nos culpan a nosotras de manera secundaria porque la consecuencia de interrumpir un embarazo fuera delos supuestos, seremos nosotras.

Pero además, en los casos de violación, si la modificación de la Ley acaba entrando en vigor tal y como está o sin cambiar este supuesto, se necesitará como justificante la denuncia interpuesta para poder proceder a que a la mujer que ha sufrido esa violación.

La violación es un delito y está penado. Y la denuncia ha de interponerse para poder castigar a quién la haya cometido. Nadie dice que esto no haya que hacerse, pero suficientemente duro es tener que contarle a una persona desconocida -un/policía, guardia civil o un/a juez/a- el hecho delictivo, como para que, con la modificación de la Ley que el Ejecutivo quiere poner en marcha, se vuelva a poner a la mujer en un estado de victimismo aún más complicado. Otra vez entre la espada y la pared.

La cuestión de que tan sólo el hecho de tener que presentar una justificación para poder hacer algo es tan absurda y tan infantiloide que el mismo infantiloide que establece que ha de ser así cree que todas somos de su misma condición.

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Leía esta mañana un artículo de opinión que viene diciendo lo mismo desde el mismo día 20 de diciembre en el que conocimos la locura que quiere llevar a cabo Gallardón -y por ende el Ejecutivo de Mariano Rajoy-, y es que SU ley nos despoja de toda capacidad de raciocinio, de toma de decisiones y las consecuencias que tienen nuestros actos igual que a las niñas y niños. Seres incapaces de poder ser condenadas o con condenas inferiores a las que se les ponen a los varones en algunos países, bajo el argumento de que ellos “sí saben lo que hacen y de las consecuencias que tienen sus actos”, por lo que tienen capacidad de razonar y decidir sí hacerlo o no; mientras que a las mujeres que cometen el mismo delito la pena es menor porque “no saben lo que hacen”.

La capacidad del Ejecutivo de poner en entredicho nuestra propia existencia y nuestro propio ser cómo ciudadanas de pleno derecho es una constante en este país desde que gobierna. Ha de recordarse que, la última modificación referente a la reproducción que ha puesto en marcha el Gobierno es la eliminación del acceso a aquellas mujeres que estén solteras, lesbianas con pareja y/o sean mayores de 40 para poder ser madres bajo el argumento de ya elaborar inseminación artificial “no puede ser un capricho ni un derecho”.

Y aquí tenemos otra vez la espada o la pared entre las que nos ponen a las mujeres en cuestión de maternidad. O tienes un varón a tu lado con el que poder tener descendencia o no se te permite; y ni se te pase por la cabeza si te quedas embarazada y quieres ser madre -o nunca o en ese momento- porque el acceso a esa posibilidad no está bajo tu decisión, sino que esa decisión -como decía El Roto en una viñeta suya- le corresponde a un médico, un juez y a un cura.

Quieren meternos en un redil establecido por un sistema que no entiende que las mujeres somos seres de pleno derecho igual que quien establece, sostiene e impone dicho sistema.

Y sinceramente, no estoy dispuesta a que me obliguen a entrar en un redil que me impone unas normas que me perjudican y me impiden ejercer mis derechos como individuo, como ser, como persona, como ciudadana y como mujer.

No han entendido que el poder que ostentan es el que les ha dado la ciudadanía. No entienden que ese poder poder tiene unas limitaciones y que de sobrepasarlas hacen que se conviertan en un tipo de gobierno autoritario del que, en el caso de nuestro país, no está por la labor de volver a soportar.

No hay espada ni pared entre las que las mujeres vamos a consentir que nos pongan. La maternidad es una cuestión que ha de ser elegida libremente por cada mujer y de forma independiente. Y el Estado no tiene ni poder ni derecho alguno para entrometeré en un asunto tan particular que nos afecta en primera instancia a las mujeres.

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Quieren que creamos.

Esta vez no voy a hacer repaso del 2013. Esta vez voy a ejercer un poco de bruja, de esa a la que no pudieron quemar, y voy a mirar al futuro.

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Quieren conseguir que creamos que, como dijo un periodista en la radio, de dos palos que pretender darnos al final nos dan uno sólo y así pensemos que hemos ganado. Pero no lo conseguirán.

Quieren que pensemos que las políticas que proponen y ponen en marcha son completamente sociales y buscan nuestro bien; como la modificación en las competencias de la Administración Local. Pero no lo conseguirán.

Quieren que pensemos que eliminando 8.570.000 euros de presupuesto destinado a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Genéro es pensar en todas esas mujeres que están presas de unos maltratadores que las consideran de su propiedad y en las hijas e hijos que también les están sufriendo. Quieren que pensemos que, cerrando centros de apoyo y eliminando contratos de psicólogas especializadas en maltrato de género, se podrá hacer un mejor servicio de prevención. Pero no pop conseguirán.

Quieren que pensemos que, la congelación de salarios en el sector funcionarial o en las pensiones es la forma de conseguir mantener el gasto, cuando en el primero sufren también los recortes y en el segundo se han convertido en base y sostén de miles y miles de familias y que con lo que tienen es suficiente para vivir en el mes, aunque sostengan a dos familias con un sólo sueldo. O que 645 euros son suficientes para poder sobrevivir un mes. Pero no lo conseguirán.

Quieren que creamos, que pensemos, que la Casa de tod@s debe estar rodeada de vallas porque es la mejor forma de mantenerla a salvo. Pero no entienden que el problema no es la ciudadanía, que si está enfadada no es con la propia Casa, sino por quienes se están aprovechando de ella para hacer de su capa un sayo. Tienen 11 millones de votos, sí. Ganaron unas Elecciones Generales, sí. Pero esos 11 millones de personas que le dieron su confianza no es argumento para gobernar como le venga en gana (como dijo Eduardo Inda el sábado 28/12/13). El resultado que dieron esas lecciones es para gobernar para todas y todos, no para un@s poc@s. Pero no lo conseguirán.

Quieren que pensemos, que creamos, que un campeonato mundial es la mejor forma de hacernos olvidar. Pero no lo conseguirán; el mundial no lo es todo. Y dura menos de UN mes.

Quieren que pensemos que, comiéndonos la oreja con soflamas de progresismo nos están vendiendo el progresismo. Quieren que creamos que sus políticas son sociales cuando sólo favorecen a unos pocos, cuando los resultados de las cuentas sólo etán beneficiando a unos pocos que se llenan los bolsillos a base de recortar y reducir costes, derechos.

Quieren que creamos que los derechos básicos son algo que se puede poner al servicio de empresas privadas para quitarse de encima gastos, para así conseguir que sean otros a los que se dirijan las broncas de su mala gestión. Pero no lo conseguirán, porque no entienden que eso lo que provocará es que las empresas privadas dejen de prestar ese servicio para quitarse esa posibilidad de que nos echemos encima suyo. Y eso sí que lo conseguirán.

Pero por encima de todo, quieren que creamos que nosotras, el 51% de la sociedad, tenemos que estar, debemos estar, supeditadas a lo que diga alguien por nosotras y en nuestro nombre. Quieren que creamos que somos seres inferiores que no tenemos derechos. Se jactan de que la Constitución Española de 1978 es el libro sagrado de nuestro país que no se puede tocar, no se puede cambiar -y casi ni mirar-, pero no entienden que entre sus hojas hay un artículo básico, el Artículo 14 que dice Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, SEXO, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, por lo que no nos pueden considerar ciudadanas de segunda, ni imponernos sus ideales e idearios. Y ni podrán ni lo conseguirán.

2014 será un año en el que la ciudadanía seguirá peleando por conseguir que se devuelva lo que se le ha quitado. Seguiremos peleando porque a las mujeres no se nos imponga nada. Seguiremos peleando porque las mujeres NO somos mentalmente menores de edad aunque cumplamos los 18 años. Seguiremos peleando porque tenemos el derecho a elegir libremente sobre nuestra maternidad como un bien propio, porque nuestro cuerpo es nuestro y de nadie más.

La bola del futuro dice y muestra que será un año complicado, sí. Pero también dice que dejará de haber “mayoría silenciosa” porque la mayoría se convertirá en mayoría ruidosa.

Y porque lo último que nos pueden quitar es la palabra y no lo conseguirán.

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No nos tomen por gilipollas.

Ha pasado una semana y sigo aún con un nudo en el estómago…

Hace una semana, el Sr. Alberto Ruiz Gallardón (a la sazón Ministro de Justicia), en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrado el 20 de diciembre de 2013, entró en la sala de prensa acompañando (que no acompañado) a la Vicepresidenta del Gobierno y a la Ministra de Empleo y Seguridad Social y en su turno de palabra nos explicó a quienes estábamos pendientes de lo que iba a salir por su boca, que había presentado ante el Consejo su “Ley Orgánica para la protección de la vida de concebido y los derechos de la mujer embarazada” como reforma de la actualmente vigente Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.

El título de la Ley (perdón, Anteproyecto de Ley) ya significaba que el contenido de la misma ya iba a tener tela. Pero mucha de la que cortar.

El siguiente punto fue explicar el contenido de la misma; indicando e insistiendo en que el aspecto más llamativo de la (su) Ley era  (“y esto es lo más novedoso“, dijo…) que libera a la mujer de cualquier reproche (¿?) penal. Volvió a repetir aquello de que la mujer nunca es culpable sino que es víctima. Por su parte, para los profesionales sanitarios aporta seguridad jurídica y simplifica los supuestos a 2 para la despenalización: cuando el embarazo sea resultado de una violación o cuando éste produzca un peligro para la vida o salud física o psíquica para la mujer (previa “autorización” de dos médicos distintos al que realizase la intervención y bajo informe previo psíquico del daño parta la madre).

Dijo que la ley no iba a penar a la mujer si aborta fuera de los dos supuestos, pero sí recaería la pena -más gravosa que la actual- para quienes lo practiquen fuera de éstos. Por otro lado y en la misma línea, la prohibición de cualquier información o publicidad sobre publicitar la “oferta de centros, establecimientos o servicios médicos o de medios, prestaciones, técnicas o procedimientos para la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo”

Una semana después no termino de tener claro si, después de todo lo que soltó por la boca (incluidas las respuestas a l@s periodistas presentes), me cabrea más el hecho de que nos haya dicho que somos unas incapacitadas que necesitamos de la tutela de otros o presentar una denuncia como JUSTIFICANTE para poder realizarnos un aborto en caso de violación o el hecho de que nos toman literalmente por gilipollas.

Me cabrean las dos. Y mucho.

Porque ya no es sólo el hecho de que nos impongan una serie de condicionantes y condiciones para poder hacer algo que no se le impone a nadie (¡¡¡¡a nadie!!!!), sino porque directamente nos está diciendo que nunca, ninguna mujer, dejaremos de ser menores de edad, además de chantajearnos sutilmente mientras nos dice que a nosotras no nos caerá pena de cárcel, pero sí a quien nos realice un aborto fuera de los dos supuestos. Y eso me molesta. Y mucho. Lo dicho, nos toman por gilipollas.

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Una semana después hemos visto de todo: reacciones ante el Ministerio (con posterior carga policial cuando la manifestación era poco menos que residual y sin entender muy bien los motivos de carga y posterior detención de 2 mujeres y un varón), reacciones de varios gobiernos de otros países empezando por el francés que, a través de su Ministra de los Derechos de la Mujer y portavoz del mismo Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem, calificó la propuesta de ley de retroceso junto al envío de una carta a la Ministra Ana Mato en la que le expresaba un “honda preocupación”. Siguiendo por las mismas columnas, editoriales, tertulias y entrevistas que se han llevado a cabo en medios de comunicación -la más sonada fue la publicada por el diario conservador británico The Times el pasado lunes bajo el título “Abuso de poder” ; o los comentarios por parte de todo tipo de personas y rechazo de la propuesta de ley (aunque a medias tintas…) de compañeras/os del partido del Sr. Gallardón -como Borja Semper o Cristina Cifuentes y repito que a medias tintas- y, por supuesto, sin olvidar resaltar la crítica social (dentro y fuera de España) que se ha elevado desde distintas asociaciones feministas, médicas, psicológicas, grupos políticos y plataformas como Decidir Nos Hace Libres.

En mi caso el proceso fue el siguiente: alucine, angustia, temerosidad, cabreo, cabreo, cabreo y más cabreo.

A día de hoy sigo en ese último estadio y dudo que se me pase en mucho tiempo a menos que cambie el viento y la propuesta se quede en el sitio del que nunca debió salir, a saber: en la cabeza de Gallardón.

Pero y si ya parecía que esto era lo más, no debemos olvidar que hace unos días, y parece que ha pasado inadvertido completamente, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (me guardo el comentario…) modificó el acceso a la inseminación artificial para todas aquellas mujeres lesbianas con pareja o sin ella, a todas aquellas mujeres heterosexuales sin pareja masculina y a las que fuese mayores de 40 años. Si a alguien se le ha olvidado esta pequeña “novedad”, más le valdría coger algún periódico digital y repasar esto, pues entre una cosa y otra lo que nos están diciendo es que nos están imponiendo un sistema de familia que el sistema patriarcal y todos aquellos que lo sirven, mantiene desde los inicios: la heteronormatividad familiar y social.

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24 horas después de conocer las primeras reacciones (propias y ajenas) contra la ley, una mujer se me acercó para ver la chapa que llevaba prendada en el abrigo y me contó que nunca pensó que volveríamos a un tiempo en el que había que buscar dinero hasta de debajo de las piedras para poder ir a otro país al que ejercer un derecho que nos quieren volver a quitar: el de decidir libremente sobre algo. No olvidaré nunca a Mercedes y la historia que me contó. Pero no olvidaré tampoco oír a Mª Jesús hablar por la radio con Angels Barceló contando su historia en Hora 25, o la de Mari Carmen al releer el artículo que El País Semanal publicó en su primer número, el 3 de octubre de 1976.

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Y no olvidaré la frase que me dijo: “No dejéis de pelear”. Y no lo haremos. Empezando por educar a quienes están a nuestro alrededor en una máxima que ha de ser referente para todo el mundo y que es algo que el Gobierno parece que no quiere entender. Son tres frases, muy fáciles:

Educación Sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto Legal para no morir.

Sin educación sexual, no conocemos nuestros cuerpos; no conocemos las diferentes formas de poder disfrutar de él y con él.  Sin educación sexual no se conocen los diferentes métodos anticonceptivos que se pueden utilizar para evitar embarazos no deseados. Con ellos, se evita tener que llegar al extremo de abortar; pero en el caso de tener que llegar a ese punto ha de ser en condiciones legales, seguras y accesibles a todas las mujeres.

Esto que voy a decir no es nada nuevo y puede que resulte hasta pesado, pero parece que el Sr. Gallardón (y todas aquellas personas que le exigen una modificación más severa de la Ley de Derechos Sexuales y Reproductivos e IVE) no se han enterado de dos cuestiones muy básicas: una, cuanto más restrictiva es la ley de un país en materia de interrupción voluntaria de un embarazo, más muertes de mujeres se producen. y dos: aunque se niegue la posibilidad, ninguna mujer acatará esa ley irresponsable impuesta por un gobierno.

Como bien dice Isabel Mastrodoménico, “[Sr. Gallardón] Si no quiere que aborten, garantice la formación y los medios para que se eduquen afectiva y sexualmente [a las y los jóvenes] para manejar su vida en esos aspectos de manera responsable y efectiva (…) [y] se garanticen métodos anticonceptivos eficaces y seguros para evitar esos embarazos no deseados (…)”

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Sin garantías de poder ejercer nuestro derecho a elegir lo que queremos hacer libremente; sin garantías de poder educar en condiciones, sin garantías de poder informar adecuadamente no nos dejan otro camino que la sublevación. Una sublevación social que mantenga con garantías nuestro derecho a la libertad. Libertad de poder elegir cuándo, cómo, con quién y cuánta descendencia tener o no tener.

Me dejo cosas en el tintero, y aunque el reloj me dice que las guarde para otro día porque esto no se acaba, cierro el post con dos cosas más:

A esos varones que se alegran de la propuesta de Ley de Gallardón les digo: en el momento en que legislen sobre lo que tenéis entre las piernas y os digan cuándo, cómo, con quién o si podéis utilizarlo o no, entonces me venís con derecho a la vida. Si MI vida, si NUESTRAS vidas no están garantizadas, nadie podrá garantizar la que pueda haber dentro de mí o de cualquier mujer.

Al Sr. Gallardón: no nos tome por inmaduras, porque de eso no tenemos ni un pelo. Y no nos tome por gilipollas, porque de eso tenemos mucho menos.

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Para que no sean olvidadas

Mientras escribo no puedo apartar la vista directa e indirectamente de la uña del dedo meñique de mi mano izquierda…

Estoy convencida de que el número de visitas que ha tenido la web que a la que enlazo el post de hoy ha crecido de manera soberbia desde que publicó una entrada en concreto

Traigo hoy el post de Andrea Torres Amaya e Isabel Mastrodoménico en el blog de Isabel, isamastro.com.

También porque en una semana se conmemora un año más el Día Internacional contra la Violencia de Género. En un día como ese, no nos podemos olvidar tampoco de esas niñas y mujeres que están siendo víctimas de conflictos armados, como una forma más de ejercer violencia contra las mujeres, contra las niñas.

Porque la violencia de género no entiende de edades, de países, de si se está en paz o no, o de si ha pasado un tifón que lo ha destruido todo. Porque la violencia de género utiliza cualquier oportunidad. Porque se aprovecha de cualquier situación. Y en éste último caso, de la situación en la que se encuentran miles de personas, miles de mujeres que buscan la forma de salvar a l@s suy@s, de salvarse ellas.

Y no podemos dejarle aprovechar ninguna oportunidad.

Porque no podemos olvidarlas, porque no se nos puede olvidar que son mujeres y de que son niñas; niñas que serán el futuro.

#XEllasXRecordarlas

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